Las personas, las empresas y el mundo en general vivimos inmersos en un ambiente digital. Los avances tecnológicos nos han traído grandes preguntas, pero también nos han aportado las mejores respuestas. Poco a poco, ámbitos decisivos de nuestras vidas han ido cobrando especial importancia, y una prueba de ello ha sido lo concerniente a la protección de datos. Hace escasos años hablábamos de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), pero hoy ha quedado atrás y ha sido sustituida por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Son los efectos del cambio y de un mundo que necesita ser transformado para adaptarse a la realidad.

Necesidades de la seguridad de la información en el sector jurídico

La primera pregunta que puede surgirnos de repente es: ¿por qué necesito proteger los datos de mi despacho de abogados? La respuesta más lógica se encuentra en evitar problemas. Nadie quiere hacerse responsable de hecho ilícitos, y, del mismo modo, todos queremos trabajar con la garantía de la transparencia y la seguridad. Pero ¿cuántos actuamos para conseguirlo?

Si hiciéramos un recuento de la cantidad de despachos de abogados que se han visto afectados en España por incidentes de seguridad, seguramente las cifras superarían a las imaginadas por todos vosotros. Y es que tenemos la costumbre de pensar que por tratarse de espacios de trabajo pequeños, en su mayoría, no somos objetivo de la ciberdelincuencia. Sin embargo, estamos muy equivocados, pues el tamaño pequeño convierte a las empresas en un blanco fácil y en lugares más vulnerables a los ataques.

Pero no es esta cuestión lo que convierte a los despachos en lugares que requieren una alta protección, sino la naturaleza de los datos que manejan. Por ello, a lo largo de los últimos años, se han ido desarrollando algunos sistemas de protección de datos capaces de satisfacer las necesidades especiales de seguridad de la información compartida en el sector legal, jurídico y compliance.

5 necesidades de los despachos de abogados

A continuación te contamos 5 necesidades de los despachos de abogados en materia de protección de datos que pueden cubrir los sistemas basados en cifrado y tecnología IRM:

  1. Mitigar los riesgos, el miedo al desprestigio y a que las fugas de datos lleguen a oídios de sus clientes. Informar pública e inmediatamente a estos es una obligación legal.
  2. Evitar ataques informáticos y, como consecuencia, las multas impuestas por el RGPD.
  3. Ahorrar tiempo y dinero en el caso de que se produzca un ataque informático. La protección de los ficheros puede estar garantizada desde el principio.
  4. Evitar pagos por rescates que, a veces, alcanzan cifras de entre 500 y 6.000 euros en pequeños despachos de abogados. Si no los pagan, se ven forzados a la pérdida patrimonial de sus bienes intangibles.
  5. Prevenir a tiempo. Para conseguirlo es necesario establecer sistemas de protección de datos adaptados e incluidos en el RGPD, tal y como el cifrado y la tecnología IRM.

¿Qué lugar ocupa la confianza?

España recibe más de 4.000 ciberataques al día, de los que el 70% no se publican. Entendiendo este post desde el lado de la situación actual y de las necesidades de las empresas, nos vemos impulsados a contaros cuál es el lugar que ocupa la confianza en los despachos de abogados.

Estos espacios de trabajo se encargan de ejercer profesionalmente la defensa jurídica de una de las partes del juicio, así como de los procesos judiciales y administrativos ocasionados por esta. Asesora y da consejo en materias jurídicas. En definitiva, se encarga de realizar diferentes funciones en las que predomina el manejo de los datos personales.

Pero ¿qué mueve a las personas a dejar en manos de un despacho un caso tan delicado? Llamémoslo confianza. Se trata del fundamento de las relaciones entre abogado-cliente. Es un vínculo que va más allá del marco normativo, y es que la confianza es el pilar fundamental de estos servicios. Tanto, que su omisión puede llevar a la extinción del caso.

Os cuento esto porque, en materia de protección de datos, una brecha de seguridad o fuga de información puede acabar con la confianza depositada por los clientes durante años. No hablamos solo de consecuencias materiales sino morales.

Actuar a tiempo, la mejor decisión.